miércoles 29 de julio de 2009

Las muertes absurdas



Hace tiempo había prometido, en uno de los comentarios que nadie lee, que subiría algún texto mío a la web, y como es de esperarse las promesas siempre se cumplen más tarde que cualquier otra cosa sino es que simplemente se olvidan, pero antes de continuar con la perorata previa, que alarga el advenimiento del texto supuesto, recordemos promesas habituales.

Amarnos y respetarnos hasta que la muerte nos separe, eso siempre y cuando la promesa de casarse se cumpla.

Regresar el libro o el disco que nos prestaron, promesa que se absuelve cuando la victima, el prestador, deja de pertenecer a nuestro círculo cercano de amistad.

Dejar de fumar (en este punto dudo, ya que esta frase puede dejar la categoría de promesa para convertirse en lugar común).

Pagar nuestras deudas a tiempo, o como diría el maestro Chava Flores "pero eso sí, mañana si te pago, mira, por esta mano, y si no me crees acá traigo otra".

Basta, dejemos los preámbulos por un momento y sin más entremos de lleno a la advertencia. Les dejo aquí un libro, una novela creada con cuentos hiperbreves, que tuve la fortuna de publicarla con el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes y COONACULTA, en el año 2006, pero, siempre existe uno, con la condición de que no presten mucha atención a las erratas, ya que no he podido salvar el archivo corregido de la computadora muerta (post anterior para aquellos que no siguen el blog con atención), así que les comparto esta versión 0.1 en la espera de críticas y comentarios.

Enlace: http://www.megaupload.com/?d=KEKTAW70




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martes 23 de junio de 2009

In memoriam



Después de una prolongada ausencia del blog uno espera encontrar mensajes desesperados de los lectores, supuestos, donde se puedan leer palabras esdrújulas entrecomilladas y admiradas (por eso de los signos) saliéndose de los marcos establecidos por el sitio web, desobedeciendo los causes del diseño y rasguñando las imágenes en pro de un nuevo post.

Comencemos de nuevo.

Después de una prolongada ausencia del blog... no he encontrado ningún mensaje desesperado de mis lectores, que supongo, ya que hay tantas cosas por leer en internet que si uno deja de escribir no detiene la transferencia masiva de los datos. De manera tal que este post está hecho a manera de disculpa para aquellos, que por su timidez, no pidieron a gritos lo antes mencionado.

Pero no culpemos a nadie por este desfase temporal lleno de ausencia, aunque la verdad, si me permiten ser sincero, quizás debamos alzar nuestras quejas por la desaparición de los post a una sola institución, a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). La mención no es gratuita; debido a infortunados sucesos acaecidos en mi domicilio en fechas pasadas, mi querida laptop dell color rojo (oooh mi fetiche), en compañía de la PC desktop del periodo Jurasico, murieron en el cumplimiento de su deber, es decir descargando archivos de la red.

Al ser victimas de una descarga eléctrica, ambas, las dos, de manera bilateral, dual, conjuntas, fueron victimas de una descarga de corriente que hizo que la primera, la lap roja, se quedará con una tarjeta madre quemada, y la segunda, la plesopersonalcomputersaurio, cediera a la explosión de su fuente de poder. Así que, si me disculpan, tengo un pretexto viable para esta prolongada ausencia, de la cual, sólo quería hablar in memoriam de mi querida dell roja, espero respeten mi minuto de silencio que se prolongará hasta el próximo post.




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viernes 5 de junio de 2009

La Ano-rmalidad

Escuchen esto...




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martes 5 de mayo de 2009

¿Son idiotas en verdad?

Les dejo este video que en verdad me sorprendió, ya que uno se pone a pensar sobre la situación actual de los estadounidenses, en tanto su sistema educativo, y no lo digo porque los mexicanos seamos unas eminencias en el mundo académco, los hay eso si, sino porque viendo lo que a continuación les dejo podemos percatarnos de como los medios tienen, en cierta forma, hipnotizada a la población con un conjunto de ideas que creen pertenecerles, ideas oficialistas.
Por supuesto que la culpa no es en su totalidad de los medios, sino de una carencia de la población de razonamiento, de poder juzgar todo aquello que percibe y de lo cual, necesariamente, forma parte.




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viernes 24 de abril de 2009

Nombrar lo no nombrado

El siguiente post corresponde a la lectura que hice el pasado jueves 23 de este mes en la presentación del libro EstacionEs, de la maestra Cristina Preciado, a la cual tuve el honor de ser invitado para abrir las primeras palabras dadas hacia este libro.


Las ligeras caracólas de polvo amarillento translucían su coqueto contoneo ante la cálida luz que accedía, a ráfagas constantes, por una ventana inclinada y vieja en la habitación. Entre sábanas y fierros oxidados, el niño tocaba con la mano abierta un viejo radio cubierto por una telilla de tiempo. Disfrutaba del leve cosquilleo y la apariencia de dureza que dejaba el polvo en sus manos, y mientras las movía sobre el pantalón se percataba de cómo aquel radio viejo recuperaba su color de polvo de antaño.
No sabía de qué se trataba. Miró la rejilla y pasó sus dedos sobre ella, movió las perillas con suavidad y siguió el curso de un cable enrollado en la parte trasera de la radio. Nada que pensar, nada que decir, su mente se encontraba ausente de palabras ante esa caja de madera y fierro cubierta de tiempo, no le estaba dado, en ese momento, la posibilidad de entender aquello que guardaba en secreto aquel aparato de transmisiones espaciales, porque no poseía la palabra para despertar al monstruo de la voz en su nombre.
Una radio. Una radio. El acto poético en esta historia no es posible, no se establece ninguna vinculación de la voz del dador con el nombre, cosa. Una definición de poesía, no como género, que me gustaría decir en primer momento, es aquella que alude a entender su propia esencia, al tratar a lo poético como el acto máximo de nombrar lo no nombrado. ¿Pero que acaso no ha nombrado todo el hombre ya? Si, es verdad, pero sólo cuando se establece un vínculo entre aquel que nombra y el objeto o cosa nombrada se da existencia al acto poético.
El niño puede nombrar aquel mundo que posee, es dueño del espacio, se expande en su entorno porque aún no comprende que el espacio es común. El niño es dueño del mundo por lo tanto, es dueño de las sensaciones y dueño del lenguaje. El nombrar las cosas no requiere una rigidez de diccionario, el niño, al ser dueño del lenguaje, posee todas las palabras necesarias para entender su entorno, poetiza con todo lo que toca y dice, casi gritándoselo a los demás, “esta es mi camisa psicodélica”, aunque no exista una relación real con el significado de la palabra al hecho mismo de la textura del objeto.
Les corresponde a ellos reestablecer los vínculos existentes en el lenguaje, generar una nueva manera de hacer perceptible la realidad, de tener encuentros sutiles con la palabra, sin la necesidad, tan nuestra, de decodificar la palabra “sutiles”.
En EstacionEs las voces se mezclan en un entramado palabras creadoras, detonantes, recuerdos que miden la distancia entre un sujeto conciente de lo que significa crear y un sujeto creador en la inconciencia, quizás inocencia, de la creación. Es en este acto, donde el infante es el protagonista y dueño del libro, donde nos encontramos plenos, abordando el mundo en todos sus sentidos inconexos, entrando a la tierra Epópsica por la vía de un lunar, donde remitir y cronotopos recuperan su sentido en el momento mismo de admitir el desconocimiento de este.
La poesía, el acto poético de la palabra, se encuentra en el momento en que el hombre nombra la cosa, la hace aparecer ante sus ojos, la comprende, la entiende, la asimila como una mantis religiosa, en el acto máximo de la deglutación verbal, la plasma, la crea en el séptimo día, en la séptima estación, en la séptima hora, y la lanza al mundo, a su muerte, a su extinción impresa, y la recupera, como una sombra inerte, una sombra que nunca asirá de nuevo con sus manos.
Y aquellos, que con nostalgia recordaron las palabras formadoras y las plasmaron en este libro lleno de poesía, ahora nos las regalan aquí, ante los ojos de todos, dejándolas yertas en tinta verde y negra para no poder asirlas de nuevo. El niño crea el mundo y el escritor lo recupera sólo a través de la sombra de su recuerdo, del desconocimiento total y nuevo de la palabra.




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domingo 5 de abril de 2009

Sobrevive a los Zombis

Algo de lo más interesante que me he encontrado navegando por la red, y en verdad hay que ser ociosos para poder descubrir algo interesante en este lugar democratizado que le quito trabajo a ñoños, Neris y geeks, es un página donde ofrecen la oportunidad a los internautas de participar activamente en una película de Zombis.
Se trata de sobrevivir, a través de pequeños videos y decisiones que vamos tomando, a un ataque Zombi como normalmente se ve en las grandes pantallas.
Lo interesante es la posibilidad que crea este sitio de que las personas puedan participar, ya que uno siempre recuerda en las salas de cine a aquel que grita “no, pendejo, por allá no” o “sabía que era la otra puerta” o “ya te mataron ¿ves?”. Es por eso que esta posibilidad de participar y ser un personaje nos sumerge en una nueva perspectiva, de la cual nosotros somos los únicos culpables de las malas decisiones.
Este tipo de proyectos podrían pasarse a nuevas maneras de concebir la cinematografía, donde el espectador sea un punto más de actividad que de paciencia frente a la pantalla.
Les dejo el enlace: http://www.survivetheoutbreak.com/



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jueves 2 de abril de 2009

Sufre ruptura de cráneo y costillas el escritor José Agustín

El escritor José Agustín sufrió una ruptura de cráneo y costillas durante una firma de autógrafos en Puebla.
El literato se encuentra en el área de terapia intensiva en un hospital particular poblano, el de la Beneficencia Española, para atenderle por las seis lesiones en costillas y una en el cráneo.
Agustín era el invitado especial de un acto cultural organizado por el Ayuntamiento de Puebla en el teatro de la ciudad, en el momento de firmar autógrafos desde el presidium cayó de una altura de dos metros, al filo de las 18:30 horas del miércoles.
El médico Alberto Segovia, quien atendió al escritor, dijo: “se le efectuó una tomografía en la cual se le hizo un estudio de cráneo, columna, tórax y abdomen.
En cráneo encontramos una pequeña fractura en el piso medio de lado izquierda que es congruente con la sangre en lado izquierdo de su oído. Fuera de eso, su cerebro como tal, no muestra problema como tal”.
Agustín permanecerá en terapia intensiva bajo supervisión médica.

(Fuente: notisistema.com)

La casa volteada


Se pasaba las tardes enteras recostada en el piso de la sala. Miraba incesantemente el techo, recorría las vigas recubiertas de pintura y los desniveles que llevaban a la cocina. En ocasiones se imaginaba caminando sobre el techo, que se volvía suelo, brincando los pequeños escalones y husmeando en los huecos por donde salía el cable de los focos. Caminaba hasta la cocina, la mesa quedaba sobre su cabeza y ella saltaba para alcanzarla. Se colgaba del respaldo de las sillas y pasaba sus manos de una a otra tambaleando un poco su cuerpo. Cuando se aburría soltaba el respaldo y recorría toda la habitación buscando insectos. Con sus manos intentaba atrapar las pequeñas palomillas que rondaban por el foco encendido; cuando lograba atrapar alguna le gustaba sentir las cosquillas que producía el revoloteo dentro de sus manitas para luego soltarla a sus pies. Cuando llegaba su mamá le contaba emocionada todo lo que había hecho en el día; de cómo encontró cosas pérdidas sobre el librero y de lo divertido que era tener un colchón sobre ella. Su mamá la miraba con cansancio y la regañaba por no haber limpiado la mesa ni haber tendido la cama. Ella le decía que no pudo hacerlo porque no las alcanzaba, que las cosas quedaban muy altas para poder acomodarlas. - Siempre sales con lo mismo, ¡lo que pasa es que eres una floja! – Y el discurso continuaba por más de quince minutos, en los que la pequeña niña miraba el piso y se entristecía al ver bajo sus pies unos aburridos mosaicos blancos. Por las mañanas sentía vértigo al despertarse, creía que estaba de cabeza y que se iba a caer y pegar con el foco que estaba debajo de ella, por lo que tenía que agarrarse bien de las cobijas y reptar por la pared hasta llegar ligera al techo. Salía de su cuarto brincando el marco de la puerta y caminaba hasta la cocina donde, colgándose y brincando, lograba bajar el cereal y la leche. Luego alcanzaba su mochila para irse a la escuela, pero antes de salir por la puerta principal se imaginaba que el piso era el piso y el techo el techo para poder salir al jardín. Regresando de la escuela encontró una nota de su mamá que decía que no iba a llegar sino hasta la mañana del siguiente día, ya que tenía mucho trabajo. La niña se recostó triste en el piso y se puso a imaginar que caminaba por el techo, que buscaba palomillas y las atrapaba con sus manos. Atrapó dos y las puso a sus pies, husmeo sobre el refrigerador y sobre la alacena. Caminó hasta la ventana cerrada y vio, afuera, un pequeño granado en el que subían unas frutas grandes y rojas. Miró hacia abajo y vio el cielo, largo y profundo, azul con unas pequeñas nubes rasgadas. Luego alcanzó a ver un pequeño colibrí que besaba las flores del granado una tras otra, revoloteando incesantemente con una velocidad que se imaginó que le haría muchas cosquillas en las manos. Abrió la ventana y fue tras él.



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Secuenciales 4

Blanco y negro, el arte y el amor siempre en escala de
grises / toma directa, centrada / ubica sus labios, no ves
que perdemos el deseo / ¡ciérrala, ciérrala! / el sueño se
escapa en ruedas de montaña rusa / nos quebramos,
fragmentados en la acera / vidrios no es metáfora /
acércate más, damm it! / vidrios, vidrios / espejos
dormidos sin ojos / los tuyos tal vez / tenemos que
universalizar la toma / que sean los de todos, los de
todas / ¡corte! Se imprime.


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Zombis urbanos


Hace poco Héctor Palacios, en su blog que se encuentra en la barra de la derecha, publicó un post donde comparaba a los vendedores de medicina, cercanos al Santuario en Guadalajara, con Zombis sin voluntad, con esos monstruos que caminan sin sentido lentamente por las calles destrozadas pero en lugar de decir "Seeeesoooos, seeeesoooos" dicen, "Meedicina, Meedicina", lo cual no está muy lejos de la realidad.
El problema con el post de Héctor es que se olvida que para ser Zombi uno requiere una total anulación de la voluntad individual en pro de una voluntad genérica y colectiva. Es decir, los Zombis nunca actúan para si, actúan de acuerdo a una necesidad grupal basada en un deseo generalizado, el deseo de comer carne humana. Desde la primera película de Zombis titulada "La noche de los muertos vivientes" de George A. Romero, se puede apreciar como los Zombis actúan, sin necesidad de un pensamiento procesado, por una acción grupal, ya que se da una especie de comunicación entre esos seres por medio de la cual llaman a otros cuando hay comida.
En el caso de los vendedores de medicina no existe un deseo grupal, o una enajenación que los mantenga allí, ya que cada uno tiene su individualidad intacta y vende medicinas por lo que quiera conseguir en un mundo materializado. Aquí la necesidad de grupo, el deseo generalizado, se ve rotundamente anulado, por lo que el símil, la comparación, entre Zombis y vendedores de medicinas queda rota en un instante.
Para buscar al Zombi social, al que se mueve por la urbe arrastrando los pies, al que busca entre las sombras algo que devorar en silencio para saciar la urgencia de su deseo, tenemos que buscar la comparación con aquel que a anulado totalmente su voluntad para ceder a un deseo generalizado. Lo que me da dos soluciones: el yonki que solo desea satisfacer su deseo (que no obstante no cumple con la premisa de grupalidad) o el fanático extremo religioso que ha suprimido sus deseos para ceder al deseo del gran ojo (del predicador en cuestión o de las leyes impuestas en las escrituras).
La segunda solución parece más viable por lo cual me inclino a creer que el Zombi social se encuentra en este grupo, pero todo es cuestión de dialogarlo entre todos.




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domingo 22 de marzo de 2009

Sueños de lavadora

Cuando Noemí despertó de aquel corto sueño una palabra, en altas, invadía la penumbra de su habitación, como si flotara en un vacío suspendido entre sus párpados, aún cerrados, y el rígido foco. La sensación de haber soñado algo había desaparecido por completo, podía recordar las imágenes como si se tratase de un recuerdo, de fotografías que la noche anterior pudo apreciar en el viejo álbum de la cómoda, pero el cosquilleo en las pestañas, el sopor en la cabeza y la certeza de una existencia, era lo que Noemí no podía sentir al despertar.
DUDA. La palabra rondaba por su cabeza, dos tres cuatro vueltas en un compás de dos cuartos y sentía como esta se iba apoderando de cada uno de sus pensamientos subsecuentes. Si pensaba en el desayuno, duda, si pensaba en ir al trabajo, duda, si escribir, duda, si ser escritora, duda, si la mujer con la lavadora nueva-usada que mancha su ropa con la sangre de su mano, duda. Noemí había aprendido a dudar de lo más elemental. Todo lo que la rodeaba, incluso la propia construcción de su realidad, era un constante dudar de su permanencia y de su existencia, parecía que las cosas entre las que se movía eran trastocadas por unas pestañas aladas que, palpitando, trocaban el objeto por el mismo objeto, idéntico, sólo distinto a los ojos de Noemí.
Noemí dudaba de la existencia de sus sueños, apenas era conciente del despertar cuando estos se retiraban, totalmente, de sus ojos, como un largo velo negro y translúcido que es quitado de repente, pero en este dudar se encontraba la respuesta que tanto anhelaba: Noemí dudaba de que tuviese sueños, y en efecto los tenía, sólo que ellos desaparecían, en apariencia, de sus ojos al despertar para formar parte de la propia realidad que la rodeaba. Noemí no comprendía el maravilloso suceso del que era parte, ella, una escritora, una soñadora empedernida, era la vida misma del sueño, por eso dudaba.
Duda. Dudar en los sueños nos vuelve concientes del hecho de que estamos dormidos, de que lo que podemos apreciar a nuestro alrededor no es algo que en lo ordinario pudiésemos hacer, pero ¿como no era posible que Noemí pudiera percatarse que la vida que le había tocado vivir era el sueño de Calderón de la Barca?¿como era posible que ella no pudiera despertar de esta realidad trastocada en la que dudaba a cada instante? Ella no estaba dormida, porque simplemente no estaba, su vida cotidiana se había amalgamado a la perfección con sus deseos oníricos. No necesitaba comprar un gran gato de porcelana, ni soñar con el amor que no viene; su felicidad radicaba en la misma imposibilidad de poder llevar a cabo estos sucesos, sucesos que destinaba a sus infelices personajes que sólo a través del sueño encontraban consuelo. Cuando ella era la que en realidad vivía soñando, como quien mira dentro de una lavadora de ciclos y puede apreciar las fauces abiertas del deseo. Duda.



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sábado 14 de marzo de 2009

Presentación de libro

Aquí les dejo la invitación para que asistan a la presentación del libro Sueños de Lavadora de Noemí Mejorada, el cual estaré presentando junco con María Laura Flores.





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miércoles 11 de marzo de 2009

¡A donde con mi dinero!


Creo, y no miento al creer, que es imposible saber exactamente a donde va mi dinero. No el dinero que se gasta bien en cualquier tienda de la esquina, o el dinero para tabacos que se que va directo a las manos de Carlos Slim, tampoco mi dinero (que nunca es mío porque es una concesión del gobierno) que termina en la librería Gandhi, ese dinero no me importa, el que verdaderamente me resulta perturbador es el que está, virtualmente, en mi tarjeta de débito.
Parece que mi dinero puede ir de un lado a otro, a través de los orificios por donde se insertan las tarjetas y volver a mis manos, sin necesidad de lubricaciones ni elucubraciones de ningún tipo, ya que no se me pide pensar para recibir aunque si para dar. ¿Quien no se a puesto a pensar a la hora de crear una cuenta nueva en algún banco? Siempre escuchamos las promociones SIN COMISIÓN, NO INTERES, MESES CONGELADOS, y nos detenemos para preguntarnos "a ver, aquí algo ta raro, ¿donde esta el gancho?" digo los banqueros también comen, y vaya que comen.

Pero lo que más intriga me ocasiona es la velocidad de los cajeros ¿como le hacen para mandar desde Suiza mi dinero en 10 segundos de espera? Alguna tecnología nueva inventada por el ejército debe existir en esas máquinas transportadoras, desintegradoras de papel que lo reintegran en un instante. O será acaso que en verdad estos cajeros son impresoras improvisadas de billetes nuevecitos ¿a quien no le ha salido uno con una mancha de tinta? "ujule maestro, se te acabo el cartucho" que después nos dirán en alguna farmacia que ese billetito es falso.

La distancia que recorre un billete en el mundo es impresionante y triste. Impresionante porque pasa de mano en mano y se desgasta, dejando fragmentos de si mismo en todos lados "vino a nosotros y se entregó en cuerpo y alma" y triste porque sí, porque es triste darse cuenta que nuestros billetes, esos pedazos de papel que le otorgamos un valor ficticio, han viajado más por el mundo, recorriéndolo en bolsillos o en cajas de seguridad, que uno, que se va de viaje mientras que yo sigo aquí juntando más dinero para irme con él.




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El diseño



Aún me encuentro renuente a regalar un buen diseño en este blog, digamos que podríamos editar el código fuente (como los antiguos neandertales del ciberespacio) o simplemente poner un gadget de blogger para que lo tenga todo en auto en unos minutos y por arte de magia, de java, tener todo colorido y lleno de vida, pero (si, siempre hay un pero) ¿no atentaría eso contra la palabra misma?

Se que sueno muy mamón, y disculpen los que me conocen, sólo que hay veces en las que uno debe disfrazar su desidia con argumentos de carácter poético, sino pareciera que en verdad no estudiamos, y pecado mayor, que no somos escritores o egresados de una licenciatura afín a las bellas artes.

Esto es solo porque no encuentro el diseño correcto, no se lo que en verdad quiero para este espacio; si fuera un sitio de juegos sabría que colores elegir, entre ellos un rojo oscuro o un verde vivo, pero no es el caso, tampoco es un sitio de pornografía donde solo hay que poner fotos de mujeres en el fondo, en el banner, en la página y (mejor aún) sobre las letras.
Este espacio es un pedazo de mi ocio que no llega a concretarse, es un ocio pasajero que no sabe de si, un ocio que niega su existencia y se oculta detrás de un mando a distancia o un teclado, es un ocio que hace zapping en las palabras y que juega a tener un blog donde se escribe a si mismo.
Digo, al final el ocio, se supone, es la única esencia creadora, es lo único que impulsa a una actividad fuera de la cotidiana, sino en este momento estaría dormido o trabajando en alguna nota para el periódico, pero no es así, me encuentro lleno de ocio y este debe encontrar maneras de sobrevolar encima de las telarañas asépticas que invaden la rutina, este ocio es la musa (musaraña, recordando el discurso ocioso de Rafael Villegas), es la fuente por donde estas palabras, que no encuentran un diseño adecuado (¿o son las palabras las no adecuadas para el diseño?) que se conjugue en ellas y que le den un sentido visual a este blog.

Pero al final esto no es más que mero ocio, ya que en realidad tengo muy pocos lectores y no me preocupa en lo absoluto el diseño. Es hora de dormir.



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lunes 9 de marzo de 2009

De juegos y literatura

Es curioso que hoy en día se siga propagando y gritando a los cuatro vientos que la lectura de la literatura es la única forma de cultivarnos y de conocer el mundo, negándole, como siempre, la entrada a aquello que es nuevo o que participa dentro de las actividades cotidianas de las generaciones más jóvenes o de los betabeles eternamente niños.

Esto lo digo porque no tiene mucho que un amigo me prestó su Xbox 360, y me confieso que tengo desde el SNES (Súper Nintendo para los neófitos) que no tenía acercamiento con una consola de juegos, ya que me brinqué en pro de la emulación directamente a las computadoras donde los juegos resultan gratis si sabemos como configurarlos.

El punto es que me envicié. Los juegos con los que me lo prestó eran el Gears of war 1 y 2, juegos verdaderamente llenos de violencia y realismo a la hora de partir un enemigo por la mitad, y salpicarnos los ojos con su sangre o llenarnos todo el cuerpo con ella. Pero no es solamente la sangre lo que me llamó la atención, sino que este tipo de experiencias abren posibilidades a otras más, como a una instancia narrativa.

El juego es muy complejo en cuanto a narración, y he allí lo interesante, creemos, como siempre, que sólo en los libros podemos encontrar una historia compleja o narrada de forma compleja, pero error, en este juego, a pesar de tener una historia sencilla que se remite a avanzar y matar existe una narración compleja ya que no todo esta dicho (sueno a comercial de tv), sino que deja a la imaginación la deducción de los mismos eventos que a veces se señalan con un elemento visual ínfimo o con un nimio y vago pasar de un par de enemigos.

Por eso me pregunto si es tan absoluto que la literatura, y sus hermanitas bastardas como la poesía, sean en verdad las únicas maneras de acceder al conocimiento (¿Qué es eso por cierto?) y que en los juegos no existe un verdadero trabajo en tanto a estas disciplinas, digo, soy de los que se inclinan a creer que pueden existir videojuegos de arte, recordemos que la literatura y las demás artes nacen en un principio como una forma de diversión para ciertas clases (¿verdad que es divertida la filosofía?), y que en esta diversión se da un pensamiento sucedáneo que genera una tradición, ¿porqué no con los videojuegos?

Hemos asistido constantemente a su evolución en las gráficas, en la narratividad y en la calidad y cantidad de elementos que se insertan, creo que es necesario que ahora, los artistas y creadores, puedan incorporarse a estas nuevas maneras de narrar de contar o de crear, imaginemos un juego narrado por Kundera (¿sería hentai?) y que sea jugable para cualquier persona que tenga el capital para adquirirlo o el tiempo para descargarlo, es posible, si, lo es, pero como siempre, creadores y artistas en la seriedad perpetua de nuestra contemplación, desechamos inmediatamente las nuevas posibilidades.




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domingo 8 de marzo de 2009

La buena música de los juegos

Aquí les dejo un video para aquellos que aprecian la buena música y, sobre todo, las composiciones que tienen una justificación oportuna de su existencia.




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viernes 6 de marzo de 2009

Ultimatum a la tierra


Hace tiempo descargué de Internet la película Ultimatum a la tierra (o El día en que la tierra ya no quiso caminar porque la asustaron los extraterrestres que no venían en son de paz), no el refrito que hace poco quitaron, afortunadamente, de las carteleras de los cines sino aquella que se hizo en los 50´s cuando los extraterrestres todavía usaban trajes metálicos platinados y los robots, a pesar de ser de un acero que no se puede destruir, tenían pliegues en las articulaciones.
Volviendo. Descargué la película con la intención de poder comparar la versión antigua con la nueva y fue tal mi sorpresa que en verdad me llevo a una conmoción. La película cincuentera, a pesar de sus pliegues y sus ovnis de luz que sólo son focos suspendidos con hilos en el horizonte, a pesar de los discursos pro americanos, que siguen abundando en nuestro cine, y de sus efectos especiales de cuatro pesos, es una película extraordinaria que nos relata, de una manera muy moderna, el acercamiento de seres de otros planetas con el nuestro.

Pero yo diría que lo verdaderamente interesante es que la película pareciera tener la necesidad de justificarse a si misma, lo que en ciencia ficción es muy necesario, ya que necesita relatar con discursos seudo científicos (que al final lo son) las posibilidades que tiene de existir este tipo de contacto y cómo podría ocurrir, no queda como una película americana en la que la gravedad se la pasan por los ******, y que
en realidad no les importa si los propulsores atómicos que tienen las naves a la hora de despegar despedazan la tierra, o si la misma fuerza que generan para sobrevolar apenas 10 metros sobre las casas despedazaría, con su campo, todo lo que queda a su paso, no, en esta película hay un razonamiento de por medio, preguntas que llevan a hacer creíble la película y, que al final, hacen de todo el discurso cinematográfico un objeto verosímil y, por ende, de buena calidad.
Invito a que disfruten de esta Opera Aperta y se impresionen con la calidad del cine que no tiene época.



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